Cofundadora

Fundadora de Circo Richmoon, lleva alrededor de 25 años dedicada a la enseñanza circense. Creativa, inquieta y perseverante, destaca por su capacidad para formar, superar obstáculos y ayudar a sus alumnos a descubrir todo lo que son capaces de conseguir.

Fundadora y formadora · Educación circense y acrobacias

De sus primeros contactos con el circo durante la infancia en Alemania a la creación de una escuela en Mallorca, Mar ha construido una trayectoria en la que la enseñanza, la creatividad y el trabajo con niños han sido siempre protagonistas.

Una infancia entre el deporte y el circo

Mar nació y creció en Alemania, donde tuvo sus primeros contactos con el circo a través de talleres escolares. Durante aquella etapa practicó gimnasia deportiva, patinaje y baloncesto, además de disciplinas circenses como el trapecio y la rueda alemana.

Desde pequeña sintió una gran atracción por el deporte y el movimiento. Recuerda especialmente la primera vez que vio un espectáculo de circo: una compañía había instalado su carpa cerca de su casa y ella encontraba la manera de acercarse para observar los entrenamientos. Los trapecios volantes fueron una de las cosas que más le impresionaron.

Aquellos primeros años dejaron una huella que, aunque durante un tiempo quedó en segundo plano, acabaría recuperando muchos años después.

Un camino lleno de cambios

Su vida no siguió inicialmente el camino del circo. Después de vivir en Alemania, pasó por Málaga y Granada antes de trasladarse a Barcelona y, posteriormente, a Mallorca.

Durante su juventud tuvo que asumir responsabilidades familiares importantes y aprender a salir adelante en circunstancias difíciles. Aquellas experiencias contribuyeron a desarrollar su carácter perseverante y su capacidad para afrontar situaciones complicadas.

Ya en Mallorca, comenzó trabajando como animadora turística. Más adelante, se incorporó al mundo de la aviación, donde trabajó durante aproximadamente 25 años como auxiliar de vuelo. Con el tiempo llegó también a ser instructora de auxiliares, adquiriendo conocimientos relacionados con los primeros auxilios y los procedimientos de evacuación.

Aunque su trayectoria profesional se alejó temporalmente del circo, nunca abandonó el deporte ni dejó de mantener una relación activa con el movimiento.

El comienzo de todo: una actividad extraescolar

🎪 El regreso de Mar al circo llegó a través de su hija Itsaso.

Cuando la matriculó en el colegio del Coll d'en Rabassa, se implicó en la vida escolar y descubrió que había pocas actividades que permitieran a los niños explorar otras formas de aprendizaje y desarrollo.

Con sus conocimientos deportivos y sus contactos en el mundo artístico, propuso organizar un taller de circo como actividad extraescolar. La idea inicial no era crear una escuela profesional, sino ofrecer a los niños una oportunidad para descubrir nuevas habilidades, hacer deporte y desarrollarse como personas.

Así comenzó un proyecto que fue creciendo poco a poco. Lo que inicialmente reunía a un grupo de niños en el colegio empezó a adquirir entidad propia hasta convertirse en una escuela de circo.

En sus primeras etapas, el proyecto llegó a reunir alrededor de 25 alumnos en la actividad extraescolar. Mar no imaginaba entonces hasta dónde acabaría llegando aquella iniciativa.

De El Pequeño Gran Artista a Circo Richmoon

🌙 La historia de la escuela ha pasado por diferentes etapas y nombres antes de convertirse en el proyecto que conocemos hoy.

Inicialmente, la iniciativa se llamó El Pequeño Gran Artista. Más adelante, tras el fallecimiento de Olga, una de las personas importantes en aquella primera etapa, el proyecto continuó con el nombre de Circo Zoom.

Posteriormente, Mar colaboró con artistas del Circo Stromboli, una etapa durante la que la escuela siguió creciendo. Cuando aquella colaboración terminó y Mar se encontró de nuevo sola al frente del proyecto, tuvo que plantearse cómo continuar.

Fue entonces cuando Gancho apareció para ayudarla a sacar adelante la escuela. Su incorporación permitió que ambos continuaran desarrollando el proyecto y aportaran capacidades diferentes: Mar, especialmente centrada en la gestión y la organización; Gancho, en la constancia y el trabajo técnico.

El nombre de Circo Richmoon llegó durante esta evolución, elegido por los propios niños. Con el tiempo, aquella iniciativa inicial se convirtió en una escuela con identidad propia, una comunidad de alumnos y un proyecto de futuro.

Aprender a construir una escuela de circo

El crecimiento de Richmoon no fue inmediato ni sencillo. Durante años, Mar y el equipo tuvieron que buscar espacios, adaptarse a las circunstancias y encontrar la manera de dar continuidad a un proyecto que había nacido sin grandes pretensiones.

Uno de los momentos más complicados llegó cuando se quedó sola y tuvo que decidir si continuaba adelante. La incertidumbre era grande, pero los niños seguían queriendo hacer circo y eso la impulsó a volver a empezar.

La escuela pasó por diferentes instalaciones hasta llegar a la nave actual, un espacio que supuso una oportunidad para consolidar el proyecto a largo plazo.

Otro paso importante fue descubrir el trabajo de las federaciones circenses y comprender que el circo podía desarrollarse como una actividad educativa estructurada, con formación, intercambio entre escuelas y posibilidades de crecimiento.

La vinculación con la Federación Española de Escuelas de Circo Socioeducativo (FEECSE) ha sido especialmente importante. Durante la pandemia, formar parte de la federación ayudó a la escuela a mantener parte de su actividad en unas circunstancias especialmente difíciles.

Para Mar, entender que el circo podía tener un futuro como proyecto educativo fue uno de los momentos que le permitió mirar más allá de la actividad extraescolar con la que todo había comenzado.

Una profesora que quiere que sus alumnos lleguen más lejos

🤸 Mar lleva alrededor de 25 años dedicada a la enseñanza circense y ha trabajado con niños de diferentes edades y capacidades.

Su manera de enseñar está marcada por la exigencia, la perseverancia y la confianza en las posibilidades de cada alumno. Uno de sus objetivos principales es ayudarles a superar sus miedos y descubrir que pueden conseguir mucho más de lo que imaginan.

Hay una frase que resume bien su filosofía: en sus clases, el «no puedo» está prohibido. Para Mar, todo se tiene que intentar, aunque no salga perfecto a la primera. Lo importante es atreverse, aprender del proceso y seguir trabajando.

También considera fundamental que los alumnos desarrollen su creatividad y su capacidad para tomar decisiones. No quiere limitarse a enseñarles figuras o técnicas, sino darles herramientas para que crezcan, encuentren su propia manera de hacer las cosas y, con el tiempo, lleguen incluso más lejos de lo que ella misma puede enseñarles.

El trapecio, una de sus grandes pasiones

Aunque enseña diferentes disciplinas circenses, el trapecio ocupa un lugar especial en su relación con el circo.

Su formación deportiva y su experiencia en distintas disciplinas le permiten trabajar de manera multidisciplinar, adaptando los ejercicios a las necesidades de cada grupo y explorando diferentes posibilidades del movimiento.

Sin embargo, más allá de los aparatos, lo que siente más suyo es la formación de los niños: acompañarlos en su evolución, ayudarles a superar inseguridades y descubrir capacidades que quizá ni ellos mismos sabían que tenían.

Para Mar, el circo no consiste únicamente en aprender acrobacias. También permite trabajar la confianza, la creatividad, la autonomía y la capacidad de afrontar nuevos retos.

El valor de compartir el circo

🎭 A lo largo de su trayectoria, Mar ha vivido experiencias que le han permitido mostrar el potencial de sus alumnos más allá de las clases.

Recuerda especialmente una de las primeras salidas con los niños a Ibiza, cuando participaron en un encuentro de circo acompañados por su profesora de aquella etapa, Olga.

También destaca la experiencia de llevar a sus alumnos a Got Talent. Su intención era mostrar que los niños son capaces de realizar cosas extraordinarias y que pueden desarrollar habilidades que muchas veces los adultos no esperan de ellos.

Estas experiencias reflejan una de sus convicciones: el circo puede abrir oportunidades, ayudar a superar prejuicios y demostrar que el aprendizaje infantil tiene posibilidades mucho más amplias de las que a menudo imaginamos.

Una vida dedicada al circo

Para Mar, el circo ha sido mucho más que un trabajo. Lo describe como una parte fundamental de su vida, una fuente de ilusión y un proyecto que le ha permitido seguir mirando hacia delante.

También reconoce el esfuerzo que ha supuesto mantener la escuela durante tantos años: las horas dedicadas, el tiempo lejos de la familia y las dificultades que han aparecido por el camino. No todo ha sido fácil, pero considera que, en conjunto, la experiencia ha merecido la pena.

Una de las cosas que todavía la apasiona es crear los espectáculos de final de curso. Partiendo de una idea o de un título, disfruta buscando cómo convertirlo en una función, pensando los números y encontrando la manera de que los alumnos formen parte de algo conjunto.

Esa combinación de creatividad, organización y trabajo constante sigue siendo una parte esencial de su relación con Richmoon.

El futuro de Richmoon

✨ Después de tantos años al frente de la escuela, Mar empieza a pensar en una nueva etapa en la que pueda viajar, descubrir otros lugares y dedicar más tiempo a sí misma.

Sin embargo, no imagina un futuro completamente alejado del circo. Le gustaría seguir vinculada a Richmoon, aunque desde otra posición: volver a aprender, entrenar y disfrutar del circo sin la responsabilidad constante de dirigir y enseñar.

También confía en que las nuevas generaciones puedan continuar desarrollando el proyecto y llevarlo hacia nuevos caminos.

Si algo tiene claro es que un profesor de circo nunca deja de ser alumno. Siempre hay algo nuevo que aprender, una técnica que descubrir o una manera diferente de entender el movimiento.

Una idea que sigue acompañándola

Mar se define como una persona creativa, inquieta y perseverante, de las que difícilmente se quedan quietas. Quienes la conocen saben que está pendiente de muchas cosas a la vez y que siempre encuentra un nuevo reto al que enfrentarse.

Pero, detrás de la fundadora y la profesora exigente, también hay una persona que quiere transmitir una idea sencilla: las cosas que parecen difíciles pueden llegar a conseguirse si uno se esfuerza y encuentra la manera de avanzar.

Después de tantos años dedicados al circo, su deseo es que la escuela siga creciendo, que los alumnos continúen descubriendo sus capacidades y que todo el trabajo realizado haya dejado una huella en las personas que han pasado por ella.

Porque, para Mar, el mayor valor del circo no está únicamente en lo que se aprende a hacer, sino también en lo que cada persona descubre de sí misma durante el camino.