Formado en Circo Richmoon durante diez años, Miguel destaca especialmente en los malabares, aunque también practica trapecio, monociclo y acrobacias. Como profesor, apuesta por clases dinámicas, cercanas y divertidas, especialmente con los más pequeños.
Diez años de formación en Circo Richmoon y dos años de experiencia como profesor.
Durante sus diez años en Richmoon, Miguel ha explorado diferentes disciplinas circenses, especialmente los malabares, el trapecio, el monociclo y las acrobacias, siendo los malabares su principal especialidad.
A lo largo de este recorrido, ha participado en distintos espectáculos, concursos de Mallorca, dos encuentros de la FECCSE e incluso en Got Talent. Estas experiencias le han permitido seguir desarrollándose como artista y descubrir nuevas formas de disfrutar del circo.
Actualmente, compagina su formación circense con su labor como profesor, donde disfruta especialmente trabajando con los más pequeños.
Su forma de enseñar se caracteriza por ser dinámica, alegre, cercana y motivadora. Le gusta crear un ambiente de confianza en el que los alumnos puedan aprender, equivocarse y mejorar mientras disfrutan de las clases.
Intenta que los entrenamientos sean ágiles y variados, combinando los ejercicios con risas, comentarios y apoyo constante. Para él, es importante que los alumnos se sientan cómodos, tengan ganas de participar y encuentren en cada clase una oportunidad para avanzar.
Miguel disfruta especialmente enseñando malabares y acrobacias a los más pequeños. Le gusta acompañarlos en sus primeros pasos, ver cómo van adquiriendo nuevas habilidades y compartir con ellos la satisfacción de conseguir algo que al principio parecía difícil.
Considera que aprender circo no consiste únicamente en dominar una técnica, sino también en disfrutar del proceso y descubrir de lo que uno es capaz. Por eso, intenta que sus alumnos terminen cada clase con una sonrisa, orgullosos de lo que han aprendido y de sus propios progresos, independientemente de la dificultad del ejercicio.
El circo le ha permitido desarrollar sus habilidades como artista, pero también crecer como persona. Cada entrenamiento es una oportunidad para aprender, mejorar y afrontar nuevos retos.
Como profesor, intenta transmitir esa misma ilusión a sus alumnos, animándolos a dar lo mejor de sí mismos, a confiar en sus posibilidades y a disfrutar de cada pequeño avance. Para Miguel, ver cómo progresan y ganan confianza es una de las partes más gratificantes de enseñar.
Después de diez años formando parte de Richmoon, la escuela es mucho más que un lugar donde practicar circo: es su segunda familia.
Aquí ha creado amistades muy importantes y ha compartido experiencias que forman parte de su vida. En los momentos difíciles, siempre ha encontrado el apoyo de sus compañeros y amigos, algo que ha hecho que este lugar sea tan especial para él.
Por eso, Richmoon representa para Miguel un espacio donde crecer, aprender y disfrutar del circo, pero, sobre todo, donde sentirse acompañado por personas que son una parte importante de su vida.